Una lágrima...



Una lágrima...
algo tan pequeño, pero para mí tan grande,
al punto de derribarme como una inútil tótem que ha perdido toda su divinidad.
Una lágrima. Una sola gota salada.
Tan salada que borra en un instante toda la dulzura de mi vida,
y la convierte en el más inmenso e indescriptible dolor.
Una lágrima.
Y me desborono sin poder hacer nada.
Mis manos se vuelven arena, y mis brazos agua.
El alma se me evapora sin siquiera abrir la boca.
Y el mundo se me viene abajo, con todo su peso,
me cae encima hasta impedirme el más mínimo movimiento,
dejándome morir de asfixia lentamente.

Mis lagrimas se multiplican por mil millones en mi garganta,
ahogando toda palabra que pueda decir, y hasta pensar.
En un solo instante comienzan a brotar, como cascada indetenible,
sin poder hacer nada, sin poder evitar que mis ojos se nublen y todo se oscurezca.
Todos mis huesos se vuelven gelatina y mi sangre hierve,
quemándome por dentro, apagándome la vida como un grito en la distancia.

¡Cómo quisiera NO llorar mas! Y sembrar de sonrisas mi vida siempre.
tan solo supieras cómo me duele, tal vez pudieras comprender
que verdaderamente significas demasiado para mí.

Algún día, cuando veas una lágrima en un rostro ajeno pero a la vez tan parecido al mio,
y sientas que la vida se vuelve eso: una lágrima; seguramente sentirás algo parecido a lo que ahora estoy sintiendo.